Durante años de trabajo con personas con enfermedades neurológicas, Gastón comprobó que diagnóstico y tratamiento son fundamentales, pero no agotan todo lo que está en juego. Una enfermedad puede transformar autonomía, vínculos, trabajo, vida familiar, proyectos y la forma de imaginar el futuro.
De allí surgieron preguntas que luego atravesaron su trabajo: cómo acompañar mejor, qué significa rehabilitar una vida y qué condiciones favorecen o dificultan el cuidado.
Comprender con precisión la enfermedad y observar la vida concreta en la que ocurre.